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¿CREES QUE NECESITAMOS UN CAMIÓN MÁS GRANDE?

(Aquellos que creen que el mundo de la información digital lo puede todo)

Ares Pintle Torreblanca

Dos hombres formaron una sociedad. Construyeron un pequeño puesto de frutas junto a un camino muy transitado. Consiguieron un camión que condujeron hasta el campo de cultivo de un agricultor, donde compraron una camionada de melones a un peso por melón. Condujeron el camión cargado hasta el puesto de frutas que habían hecho junto al camino, donde vendieron los melones a un peso cada uno. Volvieron al campo del agricultor y compraron otra camionada de melones a un peso por melón. Los transportaron hasta el mismo lugar junto al camino, y de nuevo vendieron los melones a un peso por unidad. Al volver en el camión al campo del agricultor, uno de los socios dijo al otro: "Oye, no estamos ganando mucho dinero en este negocio, ¿no te parece?". "No, no estamos ganando nada", le contestó el asociado y agregó: "¿Crees que necesitamos un camión más grande?".

Este pequeño relato parece un ejemplo claro de lo que sucede hoy en día en las universidades, se preocupan por tener un aula multimedia, por equipar sus centros de cómputo con las más avanzadas tecnologías y acceso a Internet, bibliotecas y bases de datos virtuales como “Pro Quest” o EBSCO. Sin embargo sucede lo que a estos socios emprendedores, creo que nosotros así como ellos, no necesitamos una camionada más grande de información. Al igual que los dos socios del cuento, lo que necesitamos es un enfoque más claro sobre cómo debemos valorar y utilizar lo que ya tenemos.

Muchas veces creemos que con “llevar más carga en el camión”, podremos sacar de nuestro trabajo más “ganancias” y no captamos lo esencial, cegándonos a no comprender el verdadero valor de lo que ya tenemos al alcance. Un poeta describió ese concepto erróneo como un "ciclo interminable" que reporta "conocimiento de palabras e ignorancia de la Palabra", en lo cual "la sabiduría" se "pierde en el conocimiento" y el "conocimiento" se "pierde en la información." (Eliot,1962).

Esto es un problema grave dentro de la empresa, nos aferramos a “llenar el camión” cuando queremos comunicar algo de manera interna, con el exceso de información con la que se cuenta, no se sabe que hacer. Podemos bajar del Internet grandes cantidades de información sobre cualquier tema. Si tenemos la información que está enfocada directamente en el objetivo de lo que queremos comunicar, es muy útil; pero el exceso de ésta puede restar valor a nuestro esfuerzo. Demasiado material que pretenda “complementar” empobrecerá en lugar de enriquecer, porque hará borroso el enfoque de nuestro mensaje.

Muchas veces los trabajadores dentro de una empresa se pierden y “realizan tareas sin saber qué significan para la organización, generalmente están insatisfechos y frustrados” (D´Aprix, 1999)

Esto nos lleva a considerar que la comunicación estratégica cuando la basamos en el mercado y la focalizamos, se considera como un “esfuerzo por conectar la visión, la misión y los objetivos del negocio, con las fuerzas y oportunidades que existen en el mercado y que le dan sentido al trabajo…se centra en el negocio, en medidas aceptadas de éxito y en las prioridades que la gente debe compartir para lograr el éxito de la empresa. (D´Aprix, 1999)

Esto permite que los mensajes que reciban y las tareas asignadas a cada integrante de la empresa lo aproveche y “sea más productivo… cuya atención está bien centrada y clara… [llevándolos al] éxito. (D´Aprix, 1999)

El enfoque y prioridad que se le de a las grandes cantidades de información que actualmente tenemos, además de la facilidad que existe hoy día para acceder a ella, será lo que nos llevará al éxito en la conformación y creación de mensajes adecuados para la comunicación interna de una organización o empresa.

Antes de la era de la autopista de la información, existió información corporativa eficiente, existieron hombres y mujeres que supieron usar la poca o mucha información que tenían en su momento a su alcance para resolver problemas de crisis y de comunicación interna y externa.

En este mundo que se presume ser globalizado o por lo menos pretende ser, es necesario que las empresas analicen y se adapten a su entorno, valorando la información que difundirá dentro de su empresa, siempre con una “estrategia de acción, en la que proyecte su imagen… con la convicción de que en ello radica el éxito…” de lo que se desea informar. (Álvarez, 1997)

Es necesario enfocar y valorizar la información que se desea presentar a los empleados, siempre con una estrategia, con un enfoque muy claro para que se cumplan los objetivos. El exceso de información y su fácil acceso que nos ofrece este mundo tecnológico, no garantiza una generación clara de los mensajes.

Muchas veces nos preocupamos más por toda la información que requerimos para generar una estrategia de comunicación y nos olvidamos realmente de los objetivos. Es prudente saber lo que se quiere decir, a quién se lo queremos decir y cómo lo queremos comunicar, para que entonces busquemos y nos focalicemos en la información que únicamente nos será útil y no perdernos en las grandes bibliotecas que ofrece hoy el mundo. Si la información que disponemos la usamos de manera juiciosa será mucho más valiosa que la gran cantidad de información que nos encontremos en el Internet o medios digitales.



FUENTES

- T. S. Eliot, 1962, "Choruses from the Rock", The Complete Poems and Plays, pag. 96.

- Álvarez, Tomás, 1997, “Vendedores de imagen, los retos de los nuevos gabinetes de comunicación” Edit, PAIDOS pag. 127

- D´Aprix, Roger 1999, “La comunicació0n para el cambio” Editorial GARNICA

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