“La Bamba”
Ares Pintle Torreblanca
Desde hace unas semanas asisto a clases de canto en el teatro de “la caja” de la Universidad Veracruzana. Y en una de esas clases, el profesor, nos entregó las partituras de una nueva canción que prepararíamos. Cuando tomé en mis manos las hojas con la música escrita, realmente no lo podía creer, era la canción de “La Bamba” en la versión coral de Ramón Noble. Todos estábamos emocionados con el montaje de esta canción, no obstante sentí nostalgia. El profesor comenzó a ensayar a las sopranos, nota por nota, luego así a las contraltos, y después de ellas, sentí emoción, puesto que el turno era para mí, el único tenor en la sala. El sonido del piano hizo que mi cuerpo se estremeciera, la melodía del tenor llevó a mi mente siete años atrás.
Mil novecientos noventa y cinco, caminando por los jardines de la preparatoria con unos compañeros, se nos acercó una mujer, robusta, cabello corto y color oscuro con algunas raíces blancas, quizá unos sesenta y cinco años de edad, realmente nunca supe su edad, su nombre era Celia Serrano, una mujer fuerte, y con el carácter y conocimientos necesarios para dirigir un coro de jóvenes entre quince y dieciocho años de edad. Recuerdo aún sus palabras de esa ocasión - ¡necesito jóvenes para el coro!- nos miramos mis compañeros y yo, y le sonreímos, - los espero mañana en la mañana en la sala de música a las ocho de la mañana – de todos los que íbamos aquel día, solo Fernando y yo tomamos en cuenta su invitación. Al día siguiente estábamos puntualmente en el lugar indicado, la profesora al vernos entrar, nos pidió que nos acercáramos a ella, nos dirigimos al piano donde ella se encontraba, un piano de cola y color negro, brillante como si lo acabasen de lustrar. Mientras tocaba una vocalización italiana, nos preguntó nuestros nombres, después de escucharlos con su fino oído decidió el lugar para sentarnos, a Fernando lo mandó con las voces de los bajos y a mí con los tenores. Mi compañero solo asistió esa vez al coro, sin embargo yo continué. A partir de ese día mi vida tomó un giro que nunca antes imaginé.
Canciones navideñas y “la bamba” entre otras, fueron mis primeras canciones que aprendí en el coro de la preparatoria. Los regaños, enojos y uno que otro castigo por parte de mi maestra Celia fueron los que me ayudaron a progresar en el canto. Llegué a ser solista del coro en el segundo año de la preparatoria, y finalmente en el tercer año me atrevería a decir que era uno de los consentidos de la directora Serrano.
Grandes recuerdos me trae esa canción de “la bamba”, era un clásico en nuestro repertorio del coro, en todas las giras que hacíamos; Acapulco, Irapuato, Puebla, Hidalgo, etc. y claro cuando fuimos al puerto de Veracruz, cantábamos “la bamba”.
Llegó el momento de mi última presentación con el coro, el tercer año escolar estaba por terminar y los preparativos para la graduación habían comenzado, no lo creía, mis ojos se llenaban de lágrimas, el público nos aplaudió fuertemente, cante mis últimas canciones como solista y entonces mi estancia en la preparatoria y por consecuencia en el coro terminó.
Un año después volví a ver a mi maestra, y luego al año siguiente en un diciembre, el cual nunca creí que sería la última vez que la vería. Hacía casi apenas un año, le habían detectado leucemia. Cuando fui a la preparatoria a una reunión de ex alumnos, ya la directora del coro, Celia Serrano no estaba, se encontraba internada en el Hospital Los Ángeles, al sur de la Cuidad de México, solo tuve la oportunidad de llamarle por teléfono y eso fue todo.
Hace un mes y medio mi amiga Esperanza me llamó por teléfono para darme la noticia de que la maestra Celia había fallecido, sentí mucha tristeza. Hoy cuando canto o escucho un coro, o la canción de “la bamba” recuerdo a Celia Serrano.
Desde hace unas semanas asisto a clases de canto en el teatro de “la caja” de la Universidad Veracruzana. Y en una de esas clases, el profesor, nos entregó las partituras de una nueva canción que prepararíamos. Cuando tomé en mis manos las hojas con la música escrita, realmente no lo podía creer, era la canción de “La Bamba” en la versión coral de Ramón Noble. Todos estábamos emocionados con el montaje de esta canción, no obstante sentí nostalgia. El profesor comenzó a ensayar a las sopranos, nota por nota, luego así a las contraltos, y después de ellas, sentí emoción, puesto que el turno era para mí, el único tenor en la sala. El sonido del piano hizo que mi cuerpo se estremeciera, la melodía del tenor llevó a mi mente siete años atrás.
Mil novecientos noventa y cinco, caminando por los jardines de la preparatoria con unos compañeros, se nos acercó una mujer, robusta, cabello corto y color oscuro con algunas raíces blancas, quizá unos sesenta y cinco años de edad, realmente nunca supe su edad, su nombre era Celia Serrano, una mujer fuerte, y con el carácter y conocimientos necesarios para dirigir un coro de jóvenes entre quince y dieciocho años de edad. Recuerdo aún sus palabras de esa ocasión - ¡necesito jóvenes para el coro!- nos miramos mis compañeros y yo, y le sonreímos, - los espero mañana en la mañana en la sala de música a las ocho de la mañana – de todos los que íbamos aquel día, solo Fernando y yo tomamos en cuenta su invitación. Al día siguiente estábamos puntualmente en el lugar indicado, la profesora al vernos entrar, nos pidió que nos acercáramos a ella, nos dirigimos al piano donde ella se encontraba, un piano de cola y color negro, brillante como si lo acabasen de lustrar. Mientras tocaba una vocalización italiana, nos preguntó nuestros nombres, después de escucharlos con su fino oído decidió el lugar para sentarnos, a Fernando lo mandó con las voces de los bajos y a mí con los tenores. Mi compañero solo asistió esa vez al coro, sin embargo yo continué. A partir de ese día mi vida tomó un giro que nunca antes imaginé.
Canciones navideñas y “la bamba” entre otras, fueron mis primeras canciones que aprendí en el coro de la preparatoria. Los regaños, enojos y uno que otro castigo por parte de mi maestra Celia fueron los que me ayudaron a progresar en el canto. Llegué a ser solista del coro en el segundo año de la preparatoria, y finalmente en el tercer año me atrevería a decir que era uno de los consentidos de la directora Serrano.
Grandes recuerdos me trae esa canción de “la bamba”, era un clásico en nuestro repertorio del coro, en todas las giras que hacíamos; Acapulco, Irapuato, Puebla, Hidalgo, etc. y claro cuando fuimos al puerto de Veracruz, cantábamos “la bamba”.
Llegó el momento de mi última presentación con el coro, el tercer año escolar estaba por terminar y los preparativos para la graduación habían comenzado, no lo creía, mis ojos se llenaban de lágrimas, el público nos aplaudió fuertemente, cante mis últimas canciones como solista y entonces mi estancia en la preparatoria y por consecuencia en el coro terminó.
Hace un mes y medio mi amiga Esperanza me llamó por teléfono para darme la noticia de que la maestra Celia había fallecido, sentí mucha tristeza. Hoy cuando canto o escucho un coro, o la canción de “la bamba” recuerdo a Celia Serrano.
Comentarios
Recien escuche al coro y orquesta de la Academia Juarez y me dio mucha nostalgia al ver que su director fue alumno de mi otrora profesor RAMON NOBLE OLIVARES, Vaya este blog como Reconocimiento a estos 2 grandes personajes que influyeron mucho en mi vida